Argentino, nacido como su gran ídolo musical, el bandoneonista y compositor Astor Piazzolla, en Mar del Plata, reside desde 1990 en Canarias.
Dramaturgo y actor teatral, guionista de radio y televisión (TV2), autor y compositor de canciones, humorista gráfico (tira “Don Chicharro”, diario “El Día”, entre otros trabajos).
Acunado en tangos, fue un precoz amante del género desde la misma infancia. En la juventud inicia su formación autodidacta en la historia y contenidos tangueros, vocación que se afianza en la década de los ’80, cuando su profesión periodística le permite entrevistar a los ya veteranos ases de la mitología tanguera.
Reporteando a inmortales cantores como Edmundo Rivero, Alberto Marino, Roberto Rufino, Carlos Acuña, Alberto Castillo, entre otros; a famosos instrumentistas y arregladores, y a directores de orquesta entre los que se podría destacar el venerado Osvaldo Pugliese, esa vocación tanguera se convierte en oficio.
Entre sus obras teatrales que tratan esencial o tangencialmente del tango: creó los textos de la obra “Vibraciones del alma” , espectáculo dirigido por Ernesto Rassi que llenó varias veces los teatros Guimerá y La Granja de Tenerife, o Teatro Chico de La Palma, entre otras salas. En este caso, también fue actor-relator en el rol de Juan del Barrio.
“Del Tingo al Tango”, sátira teatral y musical, escrita y coactuada con Yanely Hernández (“Clave de Ja”), inserta el mensaje tanguero en clave humorística.
En una línea tragicómica, el tango y su entorno marginal y cabaretero centran uno de los sketches del espectáculo de cabaret “Carmen Malavida”, un recorrido satírico por los cabarets históricos de París, Berlín, Nueva Cork, Cuba y, precisamente, Buenos Aires. Un encargo teatral que su protagonista, Elsa Plans, actriz de Las Palmas, estrena este año.
También es actual el lanzamiento de una sátira al bolero y la canción romántica, que Víctor Bidart, autor del monólogo, actúa y canta con su guitarra. Se trata del unipersonal: “El que ríe último ríe al final (Veinte chorradas de amor y una canción desafinada)” donde aunque a un nivel secundario, se reserva un espacio al tango.
Autor de poesías tangueras (algunas en lunfardo, argot barriobajero porteño que el tango tomó de la jerga delictiva), los últimos tangos y milongas los ha creado en colaboración con el guitarrista y cantante Diego Massimini, autor de las músicas. Entre esas piezas:”Milonga del si pudiera”, “Milonga para mi sombra”, “Vals de Abril”, “Actores que no están”, “Las callecitas de Buenos Aires”.
Tanto en su dramaturgia como en sus ensayos periodísticos, Víctor Bidart se ha volcado, más que en áridas cronologías y listas de apellidos tangueros, en las claves psicológicas y sociológicas del tango. Aquellas que se asientan en el papel del barrio, de la mujer, de la madre en particular, de la inmigración, de la injusticia social, de la reivindicación de la cultura popular, del culto del coraje y otros pilares del tango, no sólo en cuanto a género musical sino como filosofía de vida. Esta charla musical, mantiene ese ameno enfoque.

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